miércoles, 11 de enero de 2017

ESCAPADA A NAVARRA II. CIUDAD ROMANA DE ANDELOS. VILLA Y MUSEO


Continuando nuestra ruta por el rico patrimonio navarro, quiero aludir a un conjunto que pasa desapercibido muchas veces para el turista, pues no es de lo más conocido de la comunidad, pero su singularidad lo hace único en el mundo, es LA VILLA ROMANA DE ANDELOS. Digo que es singular, porque aparte de la villa romana, destacan en el conjunto un depósito de agua y una presa que constituyen dos ejemplos sobresalientes de la ingeniería civil romana en la Península Ibérica.

Sin más dilación, vamos a comenzar la visita…

En primer lugar, quiero señalar la localización del yacimiento y proporcionar unas pinceladas de la HISTORIA que define a este conjunto arqueológico.







Este sistema de abastecimiento de aguas tan bien conservado es un hallazgo excepcional, no tiene parangón. Comprende desde la captación de agua hasta el centro de distribución de la ciudad.

Se localiza en la localidad de Mendigorría, en una alta terraza cuaternaria en la margen derecha del río Arga, al sur de Puente la Reina. Se ubicó en un cruce de caminos, ya que por ese territorio pasaba la calzada que siguiendo el río Arga unía las tierras del Ebro con Pamplona.

Su origen se remonta a un poblado vascón tempranamente romanizado. Plinio hace una mención de este conjunto en el siglo I d. C., fecha que coincide con su máximo esplendor, llegando a ocupar una extensión de 18 hectáreas. Es en ese momento, siglos I- II d. C., cuando tuvo lugar un importante desarrollo urbano y se realizó la instalación del complejo sistema hidraúlico.

La ciudad se mantuvo habitada hasta el s. XIV, conservándose de aquella fecha la ermita de Nuestra Señora de Andión, como único elemento que pervive en la actualidad.

Únicamente se ha excavado una quinta parte del yacimiento, pero sirve para hacernos una idea del entramado urbano que definía la ciudad hace dos mil años.

Para la mejor comprensión del conjunto, a lo largo del recorrido se han situado paneles explicativos que acompañan a las directrices ofertadas por el MUSEO para realizar una interpretación del yacimiento.

En el espacio museístico se proyecta un breve documental muy útil para que el turista se haga una idea previa de aquello que va a visitar, para a continuación, contemplar una maqueta de tamaño considerable que describe la topografía del terreno y la situación de cada elemento.





Toda esa información, queda complementada con los paneles explicativos que penden de las paredes, y con la exposición en vitrinas de reproducciones de distintos hallazgos que se han producido en las excavaciones.

Las explicaciones contribuyen a que el visitante tenga noción de la forma de vida de la población de Andelos en un período de prosperidad del Imperio Romano.

En la taquilla del Museo, se obtiene la entrada para acceder al yacimiento. La tarifa establecida es de 2€ para la entrada individual, y de 1€ para las visitas en grupo, para quien le interese conocer el dato.

Los horarios de visitas son los siguientes:


Después de facilitar esta información práctica, retomaremos la visita, apuntando que desde el museo se accede directamente al yacimiento a través de una CALLE PORTICADA, el cardo, uno de los ejes vertebradores de la ciudad, que cruzándose perpendicularmente con el decumanus maximus, forman un trazado hipodámico o en cuadricula, lo que proporciona una apariencia muy ordenada al trazado urbanístico.



En las excavaciones arqueológicas se localizaron ocho de los apoyos sobre los que se asentaban los soportes de piedra que soportarían las carga del forjado de los altillos (pergulae).














Esta tipología de edificaciones se ajustaban a las necesidades de los barrios  artesanales, ya que los espacios generados sobre la zona porticada podían ser anexos a las tiendas (tabernae) o también pequeñas viviendas.




Siguiendo la dirección del decumanus, se localizó una bifurcación del ACUEDUCTO fechado en el s. II d. C., cuya finalidad era abastecer de agua a la villa baja.


En este espacio se conservan los soportes de las arquerías que componían esta construcción. 


Las bases de los arcos se incrustan directamente en el pavimento, datado en el s. I d. C.




Los seis metros de anchura que presenta la calle permitieron combinar el suministro de agua con el paso de peatones y vehículos, quedando cuatro metros libres para su utilización como vía pública.

El barrio artesanal de Andelos albergó diversos almacenes, siendo ejemplos importantes de ello dos lugares destacados, la LAVANDERÍA (fullonica) y la TINTORERÍA (tinctoria).






La lavandería actualmente conserva dos piletas impermeabilizadas con opus signinum, o argamasa hidraúlica.

El abastecimiento de agua se realizaba mediante una canalización que pudo estar conectada al acueducto. Para el vaciado de los depósitos contaban con suministros de piedra y desagües que vertían las aguas residuales en el decumanus.

Caminando, se llega a otro enclave destacado, el CASTELLUM AQUAE, lugar donde desembocaba el acueducto, después de recorrer 3,5 kilómetros desde la presa. En ese punto se iniciaba la distribución de agua por la urbe. 





Este depósito cumplía la función de repartir y dividir el caudal.






De forma previa a la gestión del agua se establecían distintas categorías: la destinada al uso público en las fuentes, la empleada en las termas, y menos frecuente, la reservada para el uso de particulares, que exigía previa concesión.

En el lateral este del edificio pudo haber existido una fuente pública o quizá un ninfeo, en cuyas inmediaciones casi con toda seguridad tenían lugar las relaciones sociales.



Acto seguido, atravesando la ciudad en dirección noreste, la visita continuaría al comienzo del decumanus, otro de los ejes organziadores que atraviesan la ciudad. Lo primero que se ubica a la derecha es el acceso a la CASA DEL PERISTILO con pozo.




Este espacio era uno de los más lujosos de la urbe y poseía una extensión de unos 600m2. 


















Quedaba estructurada alrededor de un patio porticado, al que debe su nombre, y debió estar ornamentado con vegetación, fuentes y esculturas.

Prosiguiendo el itinerario, nos detenemos en la CASA DE BACO, el dios del vino. 





Toma su nombre de un mosaico de “El triunfo de Baco” que apareció en los trabajos de excavación del yacimiento, y que se conserva actualmente en el Museo de Navarra, en Pamplona.








Se trata de un excelente ejemplo de musivaria que decoraba el pavimento del triclinium. 







Está diseñado con una imagen de Baco rodeado por orlas de motivos vegetales estilizados y geométricos.




El final del decumanus conecta perpendicularmente con el cardo, que sigue la dirección norte- sur. Gran parte de la vida social se desarrollaba en esta vía, ya que se trataba de la zona residencial, formada por amplias viviendas y edificios públicos, como las termas o las tiendas.

Las TERMAS ofrecían unos servicios muy completos, pero no eran lugares destinados únicamente al ejercicio o el aseo, sino también, a la vida social.















A grandes rasgos, la reconstrucción de estos espacios sería el siguiente: existiría una zona destinada al vestuario (apodyterium), había también una sauna (laconicum), y lo más importante, unos lugares dedicados los baños calientes (caldarium), los baños fríos (frigidarium), y una zona de temperatura intermedia (tepidarium).
Ya en la palestra, los habitantes relajaban su cuerpo y su mente.

















Al norte y al sur del decumanus se extendía el POBLADO MEDIEVAL

Únicamente se ha podido documentar la planta de algunas casas, recuperando en su interior un número reducido de vestigios, en su mayoría datados en los siglos XIII y XIV, asociados a la última etapa de ocupación, antes de que las viviendas fueran progresivamente abandonadas.








































La austeridad es la característica distintiva de las casas medievales. La planta generalmente es rectangular, de una o dos alturas, con sencillas cubiertas a una o dos aguas.

Las estancias quedan organizadas en torno a un patio, con una dependencia al fondo de la vivienda destinada a despensa- bodega y cocina con horno.

Como pavimento optaban por reutilizar en enlosado romano, descartando la tierra batida. 
Se repite, como en otras construcciones, la utilización de restos romanos como cantera medieval.

En Andión, antigua Andelos romana, emplearon técnicas constructivas diferentes a las que utilizaban los romanos. Generalmente, combinaban piedra con otros materiales, como madera o tapial.

Otro emplazamiento a señalar en el itinerario, está ubicado al final del cardo, es la CASA DEL IMPLUVIUM, que debe su nombre a este elemento constructivo tan bien conservado que desempeñaba una función estética y práctica. La estancia más importante es un patio con un estanque de 12 m2 que recogía el agua de lluvia que caía de los tejados.













En el diseño del entramado urbano, las calles tuvieron un papel fundamental, convirtiéndose en el punto de partida y en ejes vertebradores del desarrollo urbano.




El tráfico peatonal quedaba regulado con la fabricación de aceras. Para atravesar las calzadas, se colocaban hileras de bloques de piedra, que tenían una doble función: facilitar el paso a los peatones y reducir la velocidad de los vehículos.


Las calles romanas estaban dotadas de un firme rígido, conseguido mediante una sucesión de capas de grava y arena, y estaban preparadas para resistir una continua repetición de cargas.






A diferencia de las calzadas, las calles solían estar empedradas.
La evacuación de agua se hacía por el centro de la calle, aprovechando las pendientes del terreno hasta alcanzar el punto más bajo, donde era conducida al exterior del recinto urbano.


Las ciudades romanas solían estar delimitadas por una MURALLA perimetral que contaba con torres con función defensiva y puertas situadas en el extremo de las vías principales.







Esta puerta tenía una anchura de cuatro metros, comunicaba con una de las calles principales (decumanus) y tenía portones de madera para cerrar el acceso.

En el exterior era habitual la disposición de fosos para, en caso de ataque, dificultar las maniobras de aproximación.

Con esta descripción finaliza el itinerario por la Villa Romana de Andelos. Espero que os hayáis hecho una idea de como se desarrolló la vida de los habitantes de esta ciudad en su época de máximo esplendor hace dos mil años. Pero eso no es todo, ya comenté al principio de la visita que si algo hace tan especial este conjunto es la ingeniería hidráulica, y ese tema será el protagonista de la próxima entrada. Nos vemos pronto... 


          BIBLIOGRAFÍA.

FERNÁNDEZ CASADO, C. (1985): Ingeniería civil romana. Madrid: Turner. 

MEZQUÍRIZ, Mª A.; UNZU, M. (1988): De hidráulica romana: El abastecimiento de agua a la ciudad romana de Andelos. Trabajos de Arqueología de Navarra 7: 237- 166. Pamplona.

MEZQUÍRIZ, Mª A. (2009): Andelos ciudad romana. Navarra: Gobierno de Navarra Prensa Publicac.


          WEBGRAFÍA.

www.turismo.navarra.es
www.esenciadenavarra.es



Como hice en la entrada anterior, facilito un glosario con algunos de los términos artísticos que han ido apareciendo a lo largo de la visita, para aclarar posibles dudas entre los visitantes.



  v  ACUEDUCTO.

Es un sistema o conjunto de sistemas de irrigación que permite transportar agua en forma de flujo continuo desde un lugar en el que está accesible en la naturaleza hasta un punto de consumo distante, generalmente, una ciudad o poblado.

Los romanos erigieron los acueductos más importantes en tamaño y en cantidad, en todos los territorios.

Arranca en un sistema de captación de aguas. El agua pasa de forma controlada a la conducción desde un depósito de cabecera, el castellum, desde donde se distribuye a la ciudad.

La mayor parte del recorrido se hacía por canales, en general cubiertos, que se construían en las laderas de los montes, siguiendo la línea de pendiente deseada. Situaban cada cierta distancia cajas o arcas de agua, pequeños depósitos que servían para regular el caudal y decantar los sólidos que pudiera arrastrar el agua.

Para salvar un camino, a un nivel un poco más bajo que el acueducto, se usaban sifones, en los que el agua pasaba bajo el obstáculo y volvía a subir al nivel anterior.

Para salvar desniveles más grandes fabricaban arquerías o puentes, porque hacer conducciones en sifón capaces de resistir altas presiones era más caro.

Como los puentes son la parte más visible del conjunto, ha quedado la costumbre de llamar “acueducto” a la propia arquería.

  v  APODYTERIUM.

Vestuario de las termas. Habitación próxima al pórtico de la entrada donde los bañistas dejaban sus ropas.

Había un banco corrido y en la pared unas hornacinas sin puertas, donde se depositaban las ropas y objetos personales, que quedaban vigilados por un esclavo.

  v  CALDARIUM.

En las termas se correspondía con el baño de agua caliente, el alveus. Era la habitación más luminosa y adornada.

En las grandes termas incluso había piscinas donde se podía nadar. En las más pequeñas, el baño se tomaba en bañera o depósitos de agua caliente llamados “labra”.

  v CARDO.

Es un término empleado en la planificación urbanística en el Imperio Romano. Denota una calle con orientación norte- sur en un campamento militar o colonia.

El cardo principal es el “cardo maximus”, que se cruza perpendicularmente con el “decumanus maximus”, la otra calle principal.

Originariamente, el foro se situaba en las afueras de las ciudades, de ahí su nombre (fórum = fuera). En estas primeras ciudades romanas estaba dedicado a actividades mercantiles (mercado y ferias).

Con el tiempo, paso a dedicarse a actividades políticas y administrativas, por lo que las ciudades más recientes empezaron a crear plazas públicas en la intersección del cardo y el decumanus máximos.

  v  CASTELLUM AQUAE.

Es un depósito de agua situado en la parte más alta de la ciudad, que recibía el agua procedente de un acueducto y lo distribuía a la red de aprovisionamiento.

  v  DECUMANO.

Indica la calle con orientación este- oeste tanto en la ciudad, como en campamentos y colonias romanas.

El decumano principal era el “maximus”, que se cruzaba perpendicularmente con el cardo máximo, la otra calle principal.

El foro, o intersección entre cardo y decumanus maximus, en la Edad Media se entendió como la plaza donde se desarrollaba el mercado, denominación que se mantiene actualmente, empleando plaza con significado de mercado.

  v  FRIGIDARIUM.

Sala de las termas dedicada a los baños de agua fría. En las grandes termas, el frigidarium estaba descubierto e incluía entre sus instalaciones una gran piscina donde poder practicar la natación (natatio).

  v  FULLONICA.

Nombre que en el imperio romano recibían los comercios dedicados a lavandería y tintorería. El servicio era caro, ya que el emperador Vespasiano había impuesto un tributo sobre la orina humana. Las fullonicas se basaban en esa sustancia para acometer la labor de limpiar la ropa, ya que los ácidos disolvían las manchas.

  v  HIPOCAUSTO.

Era un sistema de calefacción del suelo, inventado y perfeccionado por un ingeniero romano, y empleado sobre todo en las termas del Imperio Romano.

En el exterior del edificio se construía un horno (praefurnium) y los gases calientes producidos en la combustión se llevaban por canalizaciones situadas bajo el suelo en el centro de la casa, cuyas baldosas se sustentaban sobre pilas de ladrillos (pilae). La altura del espacio vacío por el que circulaba el aire oscilaba entre 40 y 60 cm.

En las termas, para lograr un calor intenso, se integraban además en los muros tubos de barro cocido (tubuli), que daban salida al humo del horno y al aire que circulaba en el hipocausto.

  v  IMPLUVIUM.

Es una especie de estanque rectangular con fondo plano, diseñado para recoger el agua de lluvia que se encontraba en el vestíbulo de las antiguas casas (domus) de los griegos, etruscos y romanos.

En el impluvium desembocaba el agua procedente del compluvium (abertura central en el techo) por donde entraba la luz de sol que iluminaba las habitaciones adyacentes.

Se situaba unos 30 cm por debajo del nivel del suelo, y a menudo conectaba con un tanque que almacenaba el exceso de agua que podía ser aprovechado.

  v  LACONICUM.

Baño de vapor de las termas.

  v  MUSIVARIA.

Arte y técnica para la realización de mosaicos. El mosaico era común en territorios de habla griega, pasando con facilidad al mundo romano, comenzando así un género artístico- industrial, del que hicieron un verdadero arte y una especialidad.

Se extendió de tal forma, que puede decirse que no había villa o casa en la que no hubiera un mosaico. Para los romanos era un elemento decorativo para los espacios arquitectónicos.

  v  NINFEO.

Alude al monumento consagrado a las ninfas, diosas protectoras del agua. Es un espacio ritual que generalmente son fuentes.

Originalmente, fueron grutas naturales, que eran consideradas tradicionalmente el hogar de la ninfa local.

A veces, estaban dispuestas de tal forma que servían como suministro de agua. Las artificiales acabarán ganando terreno a las naturales.

  v  OPUS CAEMENTICIUM.

En castellano se traduce como hormigón romano. Es un tipo de piedra hecha de mortero y de piedras de todo tipo y tiene la apariencia del hormigón.

La mezcla se hacía a pie de obra, alternando paladas de mortero con guijarros.

El hormigón romano se podía emplear solo, dándole forma dentro del encofrado, o usarlo para llenar los espacios entre dos paredes de bloques rectangulares de piedra (opus quadratum, opus vittatum y opus reticulatum). A medida que se iba subiendo la pared, se podían poner hiladas de ladrillo atravesadas a lo ancho de la pared, lo que permitía regularizar y reforzar el conjunto por el efecto de encadenamiento.

El opus caementicium es una de las claves del éxito arquitectónico de las construcciones romanas, por su velocidad de ejecución y la solidez de la construcción una vez terminada.

Permitió la realización de un tipo de vuelta monobloc (llamada bóveda de hormigón), como el Panteón de Agripa en Roma.

  v  OPUS SIGNINUM.

Es un material constructivo utilizado en la Antigua Roma.

Consiste en tejas partidas en trozos pequeños, mezcladas con cemento, y luego golpeadas con un pisón.

Plinio El Viejo, se refiere con estos términos a un mortero de cal y cerámica triturada que se usaba para confeccionar pavimentos impermeables. Es el material usado para sellar los canales de los acueductos y demás elementos de los sistemas hidráulicos.

  v  PALESTRA.

Lugar destinado a los ejercicios gimnásticos en el mundo clásico. En la arquitectura romana, se solía anejar a las termas.

  v  PERISTILO.

En la arquitectura romana era el gran patio interior de la casa o edificio público, rodeado por un pórtico adornado con jardines y fuentes.

Alrededor del peristilo se emplazaban las dependencias más importantes de la vivienda.

  v  PILETA.

Reservorio artificial de agua para lavar la ropa en la fullonica o lavandería.

  v  SILLAREJO.

Término que alude a los sillares pequeños o que están tallados toscamente.

  v  TABERNAE.

Designa locales comerciales o artesanales en la Roma Clásica, situados en la fachada delantera de las casas o la planta baja de los edificios.

En las termas también había esas dependencias; eran estancias adosadas a las salas de baño donde se vendían comidas y bebidas, que los vendedores pregonaban a voces entre los bañistas.

  v  TEPIDARIUM.

En las termas era la habitación de agua tibia que preparaba al bañista para la piscina de agua caliente.

  v  TERMAS.

Son recintos públicos destinados a baños, típicos de la civilización romana. Eran baños públicos con estancias reservadas para actividades gimnásticas y lúdicas. También se consideraban lugares de reunión donde acudía la gente que no podía tener uno en casa, un espacio idóneo para socializarse.

  v  TRICLINIUM.

Estancia destinada a comedor formal en un edificio romano o grecorromano. Se empleaban tres klinoi alrededor de una mesa baja normalmente cuadrada, en tres de sus lados, como en forma de “U”, dejando el cuarto lado despejado para permitir acercarse a los sirvientes con múltiples platos gastronómicos portados desde la cocina.

  v  YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO.

Es una concentración de restos arqueológicos (materiales, estructuras y restos medioambientales). En él podemos encontrar una acumulación de restos de actividad humana y está constituido por la presencia de artefactos, elementos estructurales, suelos de ocupación y otra serie de anomalías.


Estos restos se pueden encontrar mediante una prospección en superficie o, si el asentamiento ha sido enterrado, con una prospección del subsuelo. 






















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